Resulta incuestionable que la evolución económica de un país es un factor que influye de forma determinante sobre su consumo eléctrico. Prueba de ello son los recientes estudios del Fondo Monetario Internacional y de la Agencia Internacional de Energía, en los cuales se demuestra que el PIB y el consumo de electricidad a nivel mundial, durante el periodo 1999-2009, presentaron un coeficiente de correlación de 0.96. Por un lado, los países en desarrollo de las regiones asiáticas presentaron consumos de electricidad con tasas de crecimiento del 9.0 %, las cuales demostraron ser superiores al promedio anual; por otro lado, las economías de los países desarrollados mostraron consumos de electricidad con tasas de crecimiento promedio anual por debajo del 2.0%. Lo que sugiere que las poblaciones siguen aumentando su consumo desde el punto de vista energético.

En México, el panorama no es muy diferente, de acuerdo a informes de la Secretaria de Energía, de 2000 a 2011, el consumo de energía en el país creció a un promedio anual de 2.08%, tasa superior a la que presentó el Producto Interno Bruto (PIB), siendo este del 1.82%. En tanto que la producción de energía primaria disminuyó a una tasa anual de 0.3%. Esta tendencia es preocupante, ya que de continuar así, el país presentará en su estructura un déficit energético para el 2020.

Por otra parte, en materia de generación eléctrica, las estimaciones de capacidad mundial realizadas por el Departamento de Energía de los Estados Unidos, indican un crecimiento anual de 1.7% en promedio hasta el 2035. Siendo las principales fuentes de generación el carbón y el gas natural. En el ámbito nacional, la capacidad de generación eléctrica en México puede considerarse elevada, esto debido a que se ha venido invirtiendo principalmente en plantas de ciclo combinado, tecnología sustentable y amistosa con la naturaleza en base a gas natural. Esta estrategia obedece a la reducción en el costo del combustible en nuestro país vecino del norte y a una mejor eficiencia energética de esta tecnología comparada con una de central térmica convencional.

Sin embargo, a pesar de que un gran porcentaje de los países a nivel mundial continúan optando por hacer más eficientes procesos que siguen utilizando combustibles fósiles, la diversificación de la generación a través de fuentes renovables de energía y el incremento de la eficiencia energética serán en todo momento factores clave en el combate al cambio climático y en el desarrollo sustentable de las naciones.

Con base en lo anterior, en noviembre del 2008 se decreta en México la Ley del Aprovechamiento de las Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética (LAERFTE). El objetivo de esta ley es el de alcanzar un 30 por ciento de participación para las energías renovables en la generación eléctrica del país. Sin embargo, la obtención de esta meta nos presenta con importantes retos además del mencionado  aumento en la aportación energética de las tecnologías renovables, como lo son la diversificación energética y el incremento de la sustentabilidad ambiental.

En consecuencia con lo anterior, y con el propósito de dar cumplimento al mandato de Ley, se propone la Estrategia Nacional de Energía 2013-2027, la cual busca primeramente desarrollar proyectos que generen valor agregado para la industria energética Mexicana; segundo fortalecer a los institutos de investigación y de educación en el Sector Energético; tercero, fomentar el desarrollo de recursos humanos capacitados y especializados; y finalmente, propiciar la creación de redes nacionales e internacionales con las instituciones y centros de investigación dedicados a la materia.

De la misma forma es importante mencionar que para alcanzar los objetivos planteados en estos dos documentos, es fundamental la participación de las Universidades, Institutos y Centros de Investigación en aquellas actividades donde la ley faculte su implicación. No se debe olvidar que el conocimiento es actualmente el factor fundamental para el desarrollo y competitividad de los países, y por tanto del bienestar social. El conocimiento se genera principalmente en los centros de investigación, desarrollo e innovación, tanto de universidades como independientes. Pero también se debe tomar en cuenta que el proceso de generación-aplicación del conocimiento en la vida real se ha vuelto mucho más complejo, demanda respuestas más rápidas, la conformación de grupos de investigación más grandes, multidisciplinarios, y con frecuencia de corte internacional.

    

Es en atención a esto que se conforma el Centro Mexicano de Energías Renovables, S.C. (CEMER) a través de un fondo mixto otorgado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). El CEMER es el primer centro tecnológico especializado en la investigación, desarrollo, innovación y fomento de las Energías Renovables en México, así como en la evaluación de productos y procesos sustentables, asesoramiento y prestación de servicios tanto a la iniciativa privada como a instituciones de gobierno y tiene por objetivos la formación de talento humano en materia de energía renovable, la investigación en nuevos materiales, la realización de estudios de eficiencia energética y la producción de desarrollos tecnológicos que permitan al estado de Guanajuato, a la región del Bajío y a nuestro país entrar en una nueva era en la generación de energías renovables.

El CEMER, por su naturaleza, es una entidad destinada a convertirse en:

     ·   El principal centro especializado en investigación, capacitación y desarrollo tecnológico en energías renovables para fomentar la competitividad en México; ejemplo de sustentabilidad energética.

     ·    Elemento de inspiración para constructores y desarrolladores.

       ·   Modelo en articulación productiva del sector de las energías renovables.

     ·   Ideal de excelencia para investigadores internacionales.

     ·   El motor más importante en la creación de empresas tecnológicas de energías renovables en México.

De esta manera CEMER será un espacio para la convergencia de ideas de actores económicos, políticos, sociales y educativos; así como para la consolidación de equipos de trabajo multidisciplinarios y multiculturales que propicien la inclusión y el beneficio social.

Es por eso que me atrevo a decir que contamos con los elementos esenciales para hacer de este un proyecto trascendental para el crecimiento estatal y nacional. Agradecemos el sensible apoyo de Gobierno del Estado de Guanajuato, en todo momento comprometido con el desarrollo y el bienestar estatal; a la Presidencia Municipal de Salamanca, una ciudad que se distingue por su constante crecimiento y vanguardia de sus proyectos.

Por supuesto, a nuestra Universidad de Guanajuato, que aporta el esencial talento y capacidad científica y tecnológica, siempre complementándolas con el cuidado al aspecto social y humano. Asimismo, agradecemos el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, parte esencial de este magno proyecto.

Finalmente, como director ejecutivo me he propuesto a demostrar a corto plazo lo atinado de la creación y puesta en marcha del Centro Mexicano de Energías Renovables. Estoy totalmente comprometido con los más altos estándares de calidad científica y tecnológica, con la eficiencia en la gestión, el manejo de recursos y el cumplimiento de las metas establecidas.

Si así no lo hiciera que el Estado y la Nación me lo demanden.

Dr. Victor Hugo Rangel Hernández